domingo 20 de diciembre de 2009

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Y no te olvides que no te olvido,
volando, como palabras en el aire.
Escribe un nombre, en negro
en un confin de sonrisas blancas,
y que esa risa no sea mas que musica
para sus ojos, y bailen.
Busquemos un sitio cálido,
quizas a la luz de una vela que titila,
que tiembla,
tiritando porque el rojo hogar tambien muere,
y es mas una ceniza,un ascua, que una luna,
o una palabra incandescente,
que dictan al oido la soledad futura,
sin tiempo ni un viento que lo avive,
que descuaje algunos angeles o estrellas.
Y como es no entender de entender enemigos,
ni de tiempo, ni de puñales dorados,
de acariciar la correosa piel del tiempo,
dejando un surco en ella, y reir,
y lanzar versos como el poeta,
sin pesar como un petalo,
ni avanzar arrastrando sus ojos,
como una serpiente,su desden por un pájaro,
bailando con el viento,sin sentirse observado
sin un ala que hiera,
que borre tu sentido,
o un brillo en la mirada que recuerda al de un niño.

y no te olvides que no te olvido.